C O N T A C T O S
A P U N T E S
O B R A S
𝓅𝑜𝓇 𝓅𝑒𝓇𝒾𝑜𝒹𝑜 𝒹𝑒 𝓋𝒾𝒹𝒶
𝒫𝑜𝓇 𝓉𝒾𝓅𝑜 𝒹𝑒 𝒶𝓇𝓉𝑒
𝒫𝑜𝓇 𝒾𝓃𝓉𝑒𝓇𝑒𝓈 𝓋𝒾𝓈𝓊𝒶𝓁
Materiales de estudio
Hoja de Vida (CV)
Diario de campo
En tercera persona ✍🏽
Adrián Montenegro (Pasto, Colombia 1986) es un artista que egresó como maestro en Artes Visuales de la Universidad de Nariño donde hoy es profesor. Su primera aparición artística en público fue como titiritero a la edad de 5 años poco después de la disolución matrimonial de sus papás. Asiste desde temprana edad a escuelas de artes y oficios, toca guitarra, canta, pinta, dibuja, escribe y hace esculturas con diferentes tipos de material. Ha sido reconocido, amado, odiado, olvidado y rescatado por diferentes tipos de personas y entidades al interior del mundo. Hace cosas a mano (principalmente con la izquierda), es Magister en Producciones Artísticas e Investigación de la Universidad de Barcelona y Doctor en arte contemporáneo de la Universidad de Coímbra, su segunda lengua es el portugués y, aunque eventualmente toma como excusa el estado actual de la vida humana en el planeta tierra para evitar comprometerse con la procreación y/o prolongación de la familia (hijos, esposa, mascotas, etc.) se sospecha que adora pasar tiempo con otros seres vivos, que disfruta la comunión desde lugares poco comunes o corrientes, que ríe y llora por cualquier eventualidad, que imagina cosas a cada momento y tienen un particular sentido del humor.
En primera persona ✍🏽
Me hago llamar Adrián Montenegro que es el segundo nombre y primer apellido que me han dado mis progenitores al poco tiempo de engendrarme. Se dice que nací en la ciuda de Pasto, al sur de Colombia un domingo soleado de agosto de 1986. De niño quería ser un super héroe con poderes insignificantes y de joven un villano incapaz de hacer el mal. Decidí estudiar artes visuales en la Universidad de Nariño básicamente por cosas de la vida y la vida practicamente ha sido quien me ha lleado desde el año 2016 a ser profesor en esta misma institución. Soy zurdo, marron, churoso y hereje (que no es lo mismo que ser ateo sino más bien un quisquilloso de toda diosa y de todo dios). Hay quienes aseguran u opinan que como artista no soy muy bueno, que como profesor soy demasiado exigente, que como amante soy lo bastante distraído y que entre tantas cosas que me faltan en la vida más notable es fingir. Puede que sea verdad. Pero la verdad, (en todo caso) no me importa mucho la verdad a decir verdad y, aunque casi nunca digo mentiras, me considero un aprendiz de toda presipitación, un » adrian monte negro» en todos los sentido de la palabra y sobre todo una persona disfrasada de sí misma que se dedica a compartir, viajar, enseñar y hacer lo que los artistas, poesta y artesanos tambien hacen.